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UNA EMPRESA MODÉLICA: A finales de 1997 varios empresarios de las Islas Baleares se confabulan con la intención de regalar al rey Juan Carlos I un yate, el nuevo Fortuna. Éstos constituyeron para tal fin una fundación destinada globalmente a la promoción turística de las islas: la Fundación Turística y Cultural de las Islas Baleares. El yate costó 3.000 millones de pesetas (18 millones de euros) y le fue entregado en el año 2000. Entre la veintena de iniciales promotoras de la fundación, destacan José Luis Carrillo, en nombre de Hoteles Globales, y su esposa Susana Carrillo Szymanska, en nombre propio. El nuevo Fortuno dobló las dimensiones del antiguo yate del monarca: con 70 metros de eslora.
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